Dicen que en la vida hay perros y lobos. Los perros son felices en su jaula porque tienen una rutina: comen cada día, los sacan a pasear y se sienten seguros cerca de su amo. Los lobos no tienen casa propia, ni la seguridad de si cazarán o pasarán hambre. Pero son libres de correr por el bosque y de disfrutar cada día de una forma diferente. Yo antes era perro. Ahora soy muy feliz siendo lobo.